Archivo | octubre, 2012

¿Se puede no creer en Dios después de escuchar Gospel?

29 Oct

El pianista y una de las cantantes del coro gospel de St. Agustine

Esta semana he vivido la experiencia de asistir a Misa en Washington en una parroquia católica promovida por descendientes de esclavos negros en 1858. La fachada clásica, de piedra, y el interior neogótico de Saint Augustine no invitan a pensar en un templo tan conmovedor hasta que el coro entra en acción.

El templo reúne a todas las generaciones, aunque predomina la gente joven que acude atraída por la calidad de la música. Las dos horas que puede durar la ceremonia del domingo, con bautizo incluído, se pasan volando. Incluso la homilía, de media hora de duración, se hace corta, gracias a una prédica tan sincera, simpática y sentida que parecía dirigida a cada uno de los presentes. “¡Hey man!” exclamaba el predicador cuando quería remarcar una frase, a lo que los fieles respondían con la misma expresión o un aplauso.

Es difícil describir con palabras la fuerza y el sentimiento que emanan de un coro gospel integrado por personas que realmente sienten su fe. Tal vez esta actuación en las puertas de la Iglesia, que el coro de Saint Augustine colgó en Youtube el año pasado, permita hacerse una idea de la emoción con que transmiten sus ideales y acompañan la liturgia.

Y es difícil no sentirse atraído por la acogida de un templo mayoritariamente ocupado por afroamericanos, pero en el que reciben a todo el mundo (incluso a los españoles) con los brazos abiertos. La participación de los presentes en la ceremonia es uno de los elementos que envuelven al asistente en un clima sobrenatural, con una belleza que lleva a sentirse a pocos centímetros del cielo. Hay un alma detrás de esa música.

Las voces que animan esta parroquia también llaman a un compromiso social que llevan manteniendo desde sus orígenes. Este domingo invitaban a colaborar para ofrecer un detalle especial, en forma de alimentos, a cerca de 500 familias en el ‘Thanksgiving day’ de noviembre.

@AntonioOlivié

Presidenciales USA-2012: ¿Y si Obama y Romney empatan?

25 Oct

En azul, los estados que se decantan por Obama (los cuadrados de la derecha son estados de la Costa Este que también le favorecen), en rojo, por Romney. En gris, los indecisos

Ni Barack Obama ni Mitt Romney saldrán elegidos en las elecciones a presidente de los EEUU del próximo día 6 de noviembre. Los norteamericanos eligen ese día a 538 compromisarios, representantes de sus respectivos estados, que serán quienes elijan formalmente al próximo inquilino de la Casa Blanca el día 17 de diciembre.

De esta forma, el voto mayoritario (en el que es prácticamente imposible un empate) no es decisivo. La clave está en el voto de cada Estado, donde el ganador se lleva todos los compromisarios, salvo en Nebraska y Maine. A día de hoy es posible que se de un empate a 270 compromisarios, algo que reflejan las encuestas y que Thomas H. Neale, especialista en Gobierno del Departamento de Estado, ve factible. ¿Qué sucedería en ese caso?

La elección del presidente recaería sobre el Congreso, que sale elegido de una votación por distritos dentro de cada Estado de la Unión. Pero la peculiaridad es que la elección se haría con un único voto por Estado, lo que significa que los 29 diputados por Florida deberían acordar, antes de la votación de presidente, un voto único.

La elección del vicepresidente, en caso de empate, recaería en el Senado, por lo que podría salir elegido un miembro del partido contrario al del presidente de los EEUU. A día de hoy, lo cierto es que las encuestas dan por seguro el triunfo republicano en el Congreso y el de los demócratas en el Senado.

¿Sería posible un Gobierno con Mitt Romney de presidente y Joe Biden de vicepresidente? Técnicamente, sí. Otra cosa es que demócratas y republicanos llegaran a un acuerdo para encontrar un número dos de consenso, que no hiciera saltar chispas en la Casa Blanca.

@AntonioOlivié

* Por si queda alguna duda: Los compromisarios que eligen al presidente sólo se reúnen una vez dentro de cada Estado (el 17 de diciembre, este año). Ahí remiten el voto a Washington DC y se disuelven como asamblea. No tienen nada que ver con los diputados al Congreso, que salen elegidos el mismo día, pero en un proceso distinto.

A ver quién da más dinero para armamento

23 Oct

¿Alguien se imagina un debate en España con dos candidatos rivalizando en su aportación económica al Ejército? ¿O en si atacarían inmediatamente a un agresor de Israel? Esto es América y es una América que no tiene visos de cambiar en su política exterior gane quien gane las próximas elecciones presidenciales.

Si algo ha quedado claro en esta campaña es que ni Obama ni Romney van a permitir que el Ejército de los Estados Unidos pierda peso internacional. Los dos son firmes partidarios, y lo confiesan ante la TV, de intervenir militarmente en caso de que Israel sea atacado, y los dos aprueban la retirada de Afganistán para 2014, como si para entonces el país estuviera pacificado.

Ninguno quiere entrar en el avispero de Siria y los dos hablan de garantizar que el apoyo a la oposición en ese país se haga respaldando a grupos de oposición moderados. Hay que vigilar que las armas no caigan en manos de extremistas, dice Romney.

Un experto en campañas electorales comentaba hace unos días que la cantidad de datos que tienen actualmente los dos grandes partidos está a años luz de 2008. Conocen perfectamente la percepción de sus votantes, sus valores y sus inquietudes. Por eso uno se puede encontrar un debate sobre política internacional en el que la única discrepancia está en si uno va a dar más o menos dinero al Ejército.

La proclama final de Romney, insistiendo en que EEUU debe llevar la antorcha de la paz y la libertad por el mundo fue la demostración más clara de esta campaña forjada con encuestas: los americanos no quieren más guerras y sí buscan más seguridad.

@AntonioOlivie

Al derrotado, ponle una estatua ecuestre: Así se gana una posguerra

16 Oct

La estatua dedicada a Stonewall Jackson, general sudista, en Manassas (Virginia)

En torno al enclave ferroviario de Manassas (Virginia) se disputaron dos importantes batallas de la Guerra de Secesión norteamericana. Las dos se saldaron con una masacre de miles de jóvenes de ambos bandos y con victoria por la mínima de los Confederados, que a la postre fue el bando perdedor de la guerra.

La estatua que hoy preside el campo de batalla está dedicada a Stonewall Jackson, héroe de los dos choques armados en Manassas (1861 y 1982), pero miembro del bando que al final perdió la guerra. A pocos metros de su estatua ecuestre está un monolito dedicado a las víctimas del ejército de la Unión, vencedor en la contienda. Y a lo largo de estos terrenos, regados de sangre americana, se levantan pequeñas placas dedicadas a distintos miembros de ambos ejércitos. Más allá de los motivos de la contienda, se recuerda a los caídos y se respeta su legado.

Demostración del empleo de carabinas de época en Manassas.

El entorno, convertido ahora en Parque Nacional, alterna los recuerdos a quienes se dejaron la vida en estos bosques y praderas con cañones y carros de transporte del siglo XIX. Y en el museo que da explicación de los hechos no se simplifican las razones de uno y otro bando ni se dan explicaciones revanchistas.

Varios actores con uniformes de época en Manassas

La Guerra de Secesión fue una tragedia tremenda, sobre todo por un error estratégico. Al comienzo de la contienda se empleaban tácticas napoleónicas, del siglo XVIII, cuando en 1861 ya existían rifles letales a más de 100 metros. El resultado fueron unas escabechinas nunca vistas. De hecho, es la primera guerra de la historia en la que los soldados, sin órdenes superiores, empiezan a cavar trincheras para protegerse y lo hacen con cucharas o con las manos. Antes no hacía falta. Pese a la crueldad de esa lucha fratricida en EEUU han logrado pasar página.

¿Nos imaginamos un monumento conjunto a Enrique Líster y al general Yagüe por la Batalla del Ebro? No estaría mal que algún día en España se pudiera hacer un parque temático, como existe en Virginia, de la Guerra Civil. No estaría mal que se explicaran los motivos de uno y otro bando por los que muchos de nuestros abuelos lucharon, la mayoría creyendo que lo hacían en una causa justa.

Si hay una forma de restañar las heridas de una guerra es respetar al enemigo y reconocer que con la violencia todos terminamos perdiendo. Respetar el pasado, y tratar de entenderlo, es la mejor forma de afrontar el futuro.

@AntonioOlivié

El culebrón de la campaña electoral americana

4 Oct

Portada del montaje de Michelle y Barack por su 20 aniversario de casados

Primero fue la felicitación a su mujer, Michelle, por los veinte años de casados y luego una mención a su abuela, como ejemplo de persona respaldada por el estado del bienestar. Pero Barack Obama no se quedó solo en el primer debate electoral americano al hablar de su familia. El candidato republicano, Mitt Romney, sacó a relucir a sus cinco hijos y a su padre, al comentar que había nacido en México, por lo que él no podía ser contrario a los inmigrantes.

Las alusiones a la familia han pasado de ser una anécdota a un elemento clave en el discurso político americano. El público busca conocer más al candidato desde un punto de vista personal, familiar. Pero sobre todo las campañas electorales en EEUU se han convertido en un espectáculo para la televisión y qué mejor guión que el culebrón familiar.

El mejor ejemplo de que esto es una telenovela me lo dio ayer Barack Obama, con el vídeo que difundió a sus más de 20 millones de seguidores en Twitter. ¿Alguien se imagina a Mariano Rajoy hablando de su primera cita con Elvira? ¿Se imaginan un vídeo de Alfredo P. Rubalcaba dándole besitos a Pilar? Pues pasen y vean el montaje que han preparado los señores Obama para reafirmar su contrato matrimonial.

Las cinco nueras de Ann Romney en un homenaje a su suegra en Tampa.

“Mi suegra es maravillosa cocinando”

Pero si los Obama son capaces de exhibir todo su cariño en campaña, los Romney no se han quedado sentados. Lo más ‘friki’ que he contemplado este año tuvo lugar en el hotel Hyatt Regency de Tampa, durante la convención republicana de agosto. En un homenaje a la mujer de Romney, Ann, salieron al estrado sus cinco nueras, las mujeres de los cinco hijos varones de la pareja que aspira a la Casa Blanca.

El espectáculo, que puede verse en este vídeo, no tiene desperdicio. Allí, una de sus nueras recuerda lo bonito que fue, cuando esperaba su primer niño, que todos los Romney celebraran la Navidad, después de haberse pasado el día cocinando, en una máquina de ‘vending’ del hospital, debido a que ella estaba a punto de dar a luz. “En ese momento me di cuenta de los valores de la familia Romney“, confiesa Jane.

Otra de las nueras asegura que “Ann Romney ha sido como una segunda madre para mi… y una amiga. De ella no sólo he aprendido a cocinar o a decorar una casa, sino también a ser fuerte ante las adversidades y a ser una mujer cariñosa. Sólo espero que cuando pasen unos años mis hijos tengan la misma consideración hacia mi que la que tienen los hijos de Ann hacia su madre”.

Las cinco mujeres, americanas cien por cien, revelan detalles que en España harían sonrojarse a cualquiera y que despertarían la vergüenza ajena de los asistentes. Pero esto es América y es donde Craig, uno de los hijos del candidato republicano, puede aparecer declarando en español que su padre “lleva más de cuarenta años casado con mi mamá. Juntos tienen cinco hijos y dieciocho nietos.  Mi padre ama profundamente a nuestro país”.

“Niño, hoy te toca dar el mitin en Virginia”

Los vicepresidentes tampoco se quedan fuera de estas ‘love stories’. Joe Biden contaba, en un reciente mitin, que “no se conoce una mujer en la saga de los Biden que haya tenido una edad superior a la de cualquier hombre”. La anécdota antecedía un relato familiar que sostenía sus argumentos de campaña.

Los más pequeños ocupan un lugar de oro en las campañas. El candidato a vicepresidente republicano no tiene ningún reparo, como han hecho los Obama con frecuencia, en subir al estrado de los mítines con su mujer y sus tres hijos. Y la verdad es que si las hijas del actual presidente son encantadoras, los niños del vicepresidente republicano no le van a la zaga y se acercan más al americano medio: rubitos y sonrientes, como la pequeña Liza que aparece en la imagen inferior. Una delicia para las cámaras de TV.

Una de las hijas de Paul Ryan, Liza, saluda desde el estrado en un mitin.

Es cierto que la utilización política del entorno familiar responde a una premisa aceptada en los EEUU (al menos hasta que apareció Bill Clinton): Quien no es honrado en su vida privada, es difícil que lo sea en la pública.

Pero por encima de este argumento, la clave es que la campaña norteamericana se ha convertido en un producto que hay que hacer atractivo para las televisiones. Cuanto más elemento emotivo, familiar y romántico, funcionará mejor ante la pequeña pantalla. La afinidad personal, por encima de los planteamientos, determina unas elecciones. Nos guste o no.

@AntonioOlivié desde Washington D.C.