Archivo | diciembre, 2012

Kindergarten Killers, un juego para matar en la guardería, está on-line

21 Dic

KindergartenKillers“Antes de empezar con la juerga asesina, primero debes matar al profesor de la guardería. Pero entonces, por alguna desconocida razón, los niños empuñan sus propias armas y ellos te superan en número, así que debes matarles y salir pronto de los corredores…”. Esta frase forma parte de las instrucciones del juego ‘Kindergarten Killers’, que una semana después de la matanza de Newtown, aún está activo en la red.

Ha sido la propia National Rifle Asotiation (NRA) la que ha presentado este hecho, en una rueda de Prensa en Washington, asegurando que la página web del juego lleva diez años colgada en la red. Al margen de que intenten eludir su propia responsabilidad y la descarguen sobre los videojuegos, la realidad es que este entretenimiento tiene delito.

KillersInstruccionesEs difícil entender qué mente tan depravada es la que genera y promueve este tipo de videojuegos violentos, en los que figuran frases como “tu objetivo es matar al director de la guardería”. Está claro que tienen una responsabilidad moral en los degenerados que terminan llevando estas historias a su realidad.

Pero lo que tampoco puede pretender la Asociación del Rifle es que los únicos culpables sean los creadores de videojuegos y no quienes facilitan el arma real con el que consumar una masacre. Una cosa es jugar a indios y vaqueros, como lo hemos hecho millones de españoles, y otra es dedicarte a matar gente inocente con armas reales, que son las que promueve la Asociación del Rifle.

Y ya puestos, que dejen de utilizar Hollywood para promover este tipo de actitudes violentas. El propio Museo Nacional del Rifle, sobre el que escribí en El Confidencial hace meses, juega con ‘Harry el sucio’ y otros iconos para defender sus propuestas.

@AntonioOlivie

Barack Obama: Lección de empatía tras la matanza

18 Dic

ObamaEmpatía“Tenemos el corazón destrozado por los padres de los niños asesinados en Connecticut. Esta noche, Michelle y yo haremos lo mismo que la mayoría de los padres americanos sé que harán: dar un abrazo muy fuerte a nuestros hijos y decirles lo mucho que les queremos. Es algo que algunas familias de Connecticut no podrán hacer esta noche. Por eso necesitan nuestro apoyo. En los días más duros, esa comunidad necesita lo mejor de nosotros como americanos. Y yo haré todo lo que esté en mi mano como presidente para ayudarles”.

El discurso del presidente de los EEUU en la noche de la matanza de Newtown, en Connecticut, fue magistral. Y fue magistral porque logró conectar con la sociedad americana y transmitir una calidez humana que los líderes deben demostrar en el momento oportuno. De hecho, el propio Obama manifestó el dolor que sentía “como padre y como presidente de los EEUU”.

Es imposible dar consuelo a los padres que pierden un hijo. Pero es necesario, y es posible, transmitir las sentidas condolencias con respeto y manifestar a todo el país que comparte el mismo dolor. Se trata de una terapia necesaria para un país que aún permanece en estado de ‘shock’ y con muchos padres que piensan que les podía haber tocado a sus hijos o que cualquier día puede ocurrirles a ellos.

Después de ver discursos así, se entiende la valoración como líder de Barack Obama. Al margen de si su política económica funciona o no, los ciudadanos quieren un presidente fuerte, pero también humano y cercano a sus sufrimientos.

Y después de ver discursos así, uno echa de menos una empatía similar con quienes están sufriendo en España por parte de las autoridades.

@AntonioOlivie

Steven Jarding: “Sobran políticos, faltan líderes”

13 Dic

“Político es quien trabaja pensando en ganar unas elecciones cada cuatro años, líder es el que piensa en el futuro de la próxima generación“. Es la diferencia que ha planteado esta semana en Madrid Steven Jarding, profesor de liderazgo público en Harvard y asesor demócrata. A su juicio, “en la sociedad actual faltan líderes que se comprometan con unos valores de futuro y con unos principios éticos”.

La labor de Jarding en la Harvard Kennedy School es “formar personas capaces de asumir el liderazgo, lo que supone trabajar para la próxima generación de ciudadanos, no pensando en la repercusión de tus decisiones día a día”. Por eso, es necesario convencer a los jóvenes de que “el objetivo no es ganar las próximas elecciones, si no ganar para ser capaces de liderar un cambio social“.

Este experto norteamericano, que ha trabajado en la campaña de numerosos líderes demócratas, entiende la política como “un trabajo que nunca debe centrarse en los servidores públicos, si no en aquellos a los que se sirve. Y con especial dedicación para quienes no tienen voz pública. Quienes tienen dinero no necesitan servidores públicos, ya los pagan. La clave es representar y dar voz a los más débiles”.

Jarding ha participado esta semana en Madrid en un Programa de Dirección de Campañas Electorales del IESE, en el que ha aportado cuatro claves para afrontar un proceso electoral:
– Timing. “Sólo tienes una bala para en el revólver. Debes disparar en el momento adecuado“. Un político debe conocer el entorno, los rivales y los aliados que tiene al presentar una candidatura o plantear una propuesta.
– Previsión. “Las campañas se ganan un año antes”. No se puede apostar todo a la última hora. Hace falta mucho trabajo a largo plazo para conseguir un triunfo.
– Sumar y no restar. “La política es el arte de la suma. No hay que despreciar ningún voto”. Jarding se ganó la fama por conquistar feudos tradicionalmente republicanos, que otros daban por perdidos, buscando argumentos que unieran, que sumaran a todos, no el enfrentamiento directo.
– No disparar a ciegas. “Hay que testar el mensaje, saber que va a ser eficaz”. Jarding recomienda contar con todos los datos precisos para conocer a los potenciales votantes y analizar la posible respuesta.

Cualquiera podría pensar que la profesionalización de las campañas sólo hace que el proceso esté más mediatizado y dependa del dinero empleado. Jarding no sostiene esa opinión, ya que cree que “cuanto más competitivas sean las campañas, mejores serán los políticos que salgan ganadores de ellas”.

@AntonioOlivié

Carta a los rectores: Menos lamento y más talento

10 Dic
EscudoGeorgetown

Comedor de Georgetown, en Washington DC

Ninguno de los cincuenta rectores que han firmado un manifiesto contra los recortes en educación en España representan a centros que se cuenten entre las 200 primeras universidades del mundo. Pese al elevado presupuesto que nuestro país dedica a la educación, los resultados académicos nos sitúan lejos de la excelencia que alcanzan los centros privados norteamericanos. Es un hecho que refleja la que ‘El País’ considera “la más famosa de las clasificaciones internacionales de universidades”, elaborada por la Universidad Jiao Tong de Shanghái.

Por eso, me resulta sonrojante escuchar a estos señores afirmar que al disminuir el dinero público que reciben toda la sociedad se verá perjudicada, ya que “sin conocimiento, no habrá progreso”. La duda es si la universidad española, tal y como está planteada, supone una fuente de conocimiento. ¿No será más una fuente de autocomplacencia? ¿No será una fuente de conseguir publicaciones, para tener más puntos, para conseguir más sexenios? ¿No es más una fuente de citas cruzadas para lograr acreditaciones e influencias en tribunales?

Por mi trabajo en los últimos meses he tenido la fortuna de ver cómo funcionan algunas de las mejores universidades del mundo. Precisamente es en EEUU, ‘el infierno capitalista’, en donde mejor funcionan estos centros, con 17 de las 20 mejores universidades del mundo, según el mismo ranking internacional. Y el criterio que prima en esos centros es, sin duda, competitividad.

La mayoría de las universidades americanas son privadas, son caras. Pero dan oportunidades a los mejores. Si no, un joven como Barack Obama, jamás hubiera podido estudiar en ellas, por ejemplo. Allí, si sacas buenas notas tienes ayudas y tienes posibilidades de trabajar en el campus o en la ciudad más cercana. Son centros que apuestan por la excelencia, que buscan el talento y que no dejan sitio a los mediocres.

Allí, en EEUU, si un profesor no vale, se va a la calle. Nadie tiene el puesto asegurado de por vida. Saben que deben ‘vender’ su producto, una educación de calidad, mejor que el vecino. Y por eso todos, desde el rector hasta el último bedel, se empeñan en sacarla adelante.

Y allí en EEUU, gran parte de los fondos que reciben las universidades proceden de donaciones de antiguos alumnos. Son profesionales que agradecen su formación y que facilitan que jóvenes con pocos recursos puedan estudiar. ¿Por qué no empiezan los rectores de aquí por pedir ayuda a sus antiguos? ¿Tal vez no se atrevan a preguntar si están orgullosos de la educación que recibieron?

Me hace gracia leer que ahora los rectores españoles hablen del deterioro social que causará el que sus universidades reciban menos fondos. “Perderemos todos, el conjunto de la sociedad”, dicen. La verdad es que los únicos perdedores, los que llevan años suspendiendo en los ranking internacionales, son ellos.

@AntonioOlivié