Archivo | febrero, 2013

No todo el mundo tiene un precio

10 Feb

Kevin Spacey Margin CallEn plena marea de exhibición de casos de corrupción, mezclados con historias tan sacadas de contexto como el confeti del cumpleaños de Ana Mato, es interesante analizar la película que narra la caída de Lehman Brothers, ‘Margin Call’. Ahí todos lo personajes son culpables, pero todos piensan que su engaño a los clientes y accionistas es “inevitable”. Hasta el profesional que parece más ético termina cediendo al poder del dinero y asegura que “No tenía elección”.

En ese entorno hostil de Wall Street, donde el dinero es el eje de todos los movimientos, un cheque en blanco doblega voluntades. Pero las doblega de todos aquellos que tienen el dinero como fin último.

En España también hay muchas personas que siguen esa filosofía. Y por eso les choca, se desconciertan cuando alguien no piensa como ellos. Ocurrió hace años, cuando a un colega que trabajaba conmigo le ofrecieron un puesto de diseñador en un gran diario deportivo nacional. La única condición que puso mi amigo (entonces diseñador en una revista) es que le dejaran libre los fines de semana, ya que priorizaba en ese momento su vida personal.

Para un periódico que se publica los siete días de la semana no era fácil contratar a un profesional que no estuviera dispuesto a trabajar sábado y domingo. Algo comprensible, ya que podía crear problemas con otros colegas. Por eso no se mostraron dispuestos a ceder en ese punto, pero a cambio estaban dispuestos a subir notablemente la oferta.
– “¿Cuánto quieres cobrar?” fue la pregunta que parecía resolver la cuestión.
– “No. No es un tema de dinero”, decía mi amigo. “Sólo quiero tener libres los fines de semana”.
– “Sí. Pero hasta eso tiene un precio. Todo el mundo tiene un precio“, le aseguraba el alto cargo del diario.
– “Yo no”.

El desconcierto en el rostro de quien ponía un cheque en blanco ante mi amigo fue de película. No estaba acostumbrado, no podía entender que alguien no cediera al dinero.

Años después, puedo asegurar que mi colega y amigo sigue siendo tan feliz como entonces. El personaje que pensaba que ante el dinero “no hay elección” no sé por dónde se arrastra… Ni me importa.

@AntonioOlivie