Robert Kennedy sobre Luther King: “A mi hermano también le mató un hombre blanco”

8 Sep
Robert F. Kennedy

Robert F. Kennedy

Si alguien busca un ejemplo sobre la empatía de un discurso político que revise el de Robert F. Kennedy el día en que asesinaron a Martin Luther King.

4 de abril de 1968. El hermano pequeño de John F. Kennedy, Robert, está en plena campaña de las primarias del partido demócrata, de cara a las presidenciales de ese año. Pieza esencial en la gestión política del presidente más popular de la historia de los EEUU, se presenta como continuador de un legado que el vicepresidente Johnson no supo mantener. Pese a su buena relación con el electorado de color, el día en que asesinan a Martin Luther King le aconsejan que anule su mitin de esa tarde, por los posibles altercados de una comunidad profundamente irritada.

Frente a quienes aconsejan al entonces senador dar un paso atrás, él decide dar la cara. Y el discurso que Robert Kennedy pronuncia ese día en un barrio negro de Indianápolis ha pasado a la historia. En poco tiempo, mientras se dirige al lugar del mitin, es capaz de improvisar el discurso, sin que sus asesores puedan intervenir en el texto.

“En estos tiempos difíciles para nuestro país es el momento de preguntarse cuál es la dirección a tomar. Aquellos que sois negros y que estáis furiosos, irritados y con afán de revancha podéis pensar que el odio es el camino. O podéis pensar, como hacía Martin Luther King, en comprender y en amar a los demás. Aquellos que sintáis odio hacia el hombre blanco que le ha asesinado, que sepáis que comparto vuestra misma amargura. A mi hermano también le mató un hombre blanco”.

“Tenemos que hacer un esfuerzo en los EEUU. Tenemos que hacer un esfuerzo por entendernos. Lo que necesitamos en los EEUU no es división, no es odio, no es violencia. Es amor, es sabiduría, es compasión y justicia para aquellos que todavía sufren en nuestro país, sean blancos o negros“. Son palabras que conmueven a una audiencia impresionada por un crimen reciente y logran encauzar la frustración.

El día en que asesinaron a Martin Luther King hubo disturbios, revueltas callejeras y violencia en la mayoría de las ciudades con población negra de los EEUU. Pero no en Indianápolis. El discurso de Robert Kennedy, profundamente sentido, con palabras que surgían directamente del corazón, aplacó cualquier conato de violencia.

El 6 de junio de 1968, a los 63 días de este discurso, la noche en que gana las primarias demócratas en California, Robert Kennedy es asesinado en un hotel.

@AntonioOlivié

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