Archivo | octubre, 2014

Vidas que cuentan menos que la de un perro ante el Ébola

18 Oct

ébola11Hasta la fecha han muerto más de 230 profesionales sanitarios luchando contra el Ébola en África, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dos de ellos, médicos y religiosos españoles que han sido repatriados con el objetivo de intentar salvar sus vidas en España, algo que finalmente no se consiguió.

Esos más de 230 profesionales sanitarios, incluidos los dos españoles, supongo que tendrán familia, amigos, colegas de trabajo, incluso un perro o alguna mascota. ¿A cuántos conocemos? ¿Cuántos minutos le han dedicado las grandes cadenas de televisión españolas a todas esas personas, auténticos héroes en la lucha contra una enfermedad mortal?

Por contra, hasta el momento solo ha habido una persona infectada por el virus en España. Una auxiliar de enfermería de la que conocemos todos los detalles, hasta el nombre de su perro. No le quito ningún mérito a esta valiente profesional, que se presentó voluntaria para la labor en el Carlos III. Pero me parece absolutamente desproporcionada la cobertura de su caso personal en comparación con la de los cientos de personas que están, a día de hoy, trabajando para ayudar a los demás o de los que han fallecido por atender a pacientes.

Echo de menos minutos de telediario con historias como la de un médico y religioso que está actualmente en África que ayer, en una entrevista telefónica, reconocía tener miedo a la muerte. Eso sí, a continuación decía que no estaba dispuesto a abandonar su labor, ya que “quiero vivir coherentemente mi vida”.

Echo de menos historias sobre el terreno, con profesionales de Cruz Roja o de otras instituciones que están dando su vida por los enfermos de Ébola en Liberia o Sierra Leona. Personas que te cuentan lo duro que es trabajar con un traje de plástico en un país tropical.

Las televisiones tienen una misión de servicio público (de hecho, en España todas son concesiones administrativas) y ante una epidemia global, tan grave como la que estamos sufriendo, no deben limitarse a alimentar el morbo. Sería bueno que sus responsables se plantearan esta pregunta: ¿En qué medida ayudamos a que todas esas vidas admirables cuenten más que la de un perro?

@AntonioOlivié 

* Por cierto, me siento muy orgulloso de que el Gobierno de mi país no abandone a ningún profesional sanitario que esté jugándose la vida para atender a enfermos en cualquier país del mundo. Que conste.