Archive | febrero, 2015

Diez lecciones que aprendí de un condenado a muerte

2 Feb
Con Paco en la presentación del documental de su vida en Bilbao

Con Paco en la presentación del documental de su vida en Bilbao

Se cumplen diez años de la primera vez que escuché hablar de Paco Larrañaga. “Es hijo de un pelotari español que ha sido condenado a muerte en Filipinas”, me comentó una de las redactoras del diario Qué!, en el que trabajaba en 2005. Poco a poco fui adentrándome en la vida de ese joven de 19 años al que habían condenado a muerte en la isla de Cebú, por un crimen que no cometió y para el que la policía no hallaba culpables.

El llamamiento de su familia llevó al periódico, entonces bajo el impulso del director Alex Sopeña, a promover una campaña contra la pena de muerte que recogió más de 120.000 firmas de los lectores en España. Esa ofensiva hizo reaccionar al Parlamento español y al filipino, que terminó por abolir la pena capital en 2006.

El pasado 24 de enero he compartido unas horas con él y con su familia en San Sebastián y he querido recordar en este blog algunas lecciones que he aprendido de esta historia:

1- Piensa en positivo. Cuando Paco Larrañaga ingresó en prisión era un joven de 19 años de familia acomodada, estudiante de hostelería. Carne de cañón para los delincuentes más veteranos en el penal central de Filipinas, en las afueras de Manila. El hecho de que se corriera la voz de que un funcionario había sido sobornado para ejecutar a Paco se presentaba como un nuevo obstáculo. Pero lejos de convertirse en una pesadilla, esta amenaza hizo que los peores delincuentes se pusieran de su lado y actuaran como ángeles de la guarda del niño bien en vez de encomendarle las tareas más penosas del penal. Paco es consciente de que lo que muchas veces se presenta como negativo a corto plazo, a la larga puede ser una buena noticia. De hecho, en una entrevista que le hice para el XLSemanal comentaba que “hasta en el corredor de la muerte hay que buscar el lado positivo de la vida”.

2- Imagina el futuro. Cuando se cortaba la luz en la prisión de Manila, Paco se entretenía “imaginando cómo construiría una casa. Qué materiales iba a utilizar, cuál sería la disposición de las habitaciones, cómo la decoraría”. Sobrepasaba los muros de la cárcel con la imaginación y trataba de pensar en cómo poner en marcha nuevos proyectos una vez que fuera libre.

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Paco, el primero por la derecha, en el juicio en el que fue condenado con otros jóvenes

3- Siéntete útil. Desde que en septiembre de 2009 logró la extradición a España, Paco le ha sacado partido a su lengua materna, el inglés, para dar clases a otros presos o para ayudar a extranjeros que no saben castellano. Actualmente, en Martutene colabora con la enfermería, atendiendo sobre todo a aquellas personas con problemas psicológicos, que no han resistido el impacto de la vida entre rejas. “Cuidando y ayudando a los demás me siento útil, siento que cada día tiene sentido”.

PrisonNew11

Larrañaga, en el corredor de la muerte

4- Sin miedo a la muerte. Saberse inocente, incluso cuando estaba en el corredor de la muerte, le hacía no temer el final de sus días. De alguna forma creía que era una forma de abandonar el encierro. “Pensaba que me encontraría con el Creador si me ejecutaban. Lo único que me dolía –afirma ahora- es el sufrimiento que mi desaparición le causaría a mis padres y mi familia”. Es algo que le contó al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en una presentación pública del documental de su vida.

5- No olvides a los amigos. Hay 35 compañeros de clase de Hostelería que juran que Paco Larrañaga estaba con ellos el día en que se cometió el crimen del que le acusan en otra isla, a 500 kilómetros de distancia. Desde el primer momento han respaldado su causa y han pedido un juicio justo. Por ellos, Paco aún echa de menos Filipinas. También por los seis compañeros de condena, que se vieron incriminados falsamente y que aún están en el penal de New Bilibid. El primer sueldo que ha conseguido Paco en una prisión española, por limpiar una sala de ordenadores a diario, se lo ha enviado a ellos.

Paco, en el Festival de Cine de San Sebastián, en la presentación de su película

Paco, en el Festival de Cine de San Sebastián, en la presentación de su película

6- Ríndete mañana. La arbitrariedad del juicio y la detención de Paco Larrañaga hicieron pensar desde el primer momento en una rápida resolución. Su familia y los amigos calculaban que, al tratarse de un equívoco, sólo pasaría en prisión unas cuantas semanas. Lo mismo pensaba Paco. Por eso la condena a la pena capital fue un golpe muy duro, que a muchos otros hubiera arrastrado a la depresión, el consumo de drogas o la autodestrucción. En esos momentos, Paco pensaba que “si tenía que rendirme sería al día siguiente. Me rendiré mañana, pero hoy no voy a perder la esperanza. Y así he conseguido mantenerme hasta hoy”. El documental que se ha hecho sobre su caso lleva ese título: ‘Ríndete mañana’ (Give up Tomorrow).

7- Saborear la vida… hasta de las sorpresas. En abril de 2011, ‘Ríndete mañana’ ganó el premio del Público en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Paco tuvo esos días permiso para presentarla y recibir el galardón en un teatro Victoria Eugenia en el que se topó con una visita inesperada. Un amigo suyo de los Salesianos de Cebú (Filipinas) se había desplazado desde París hasta la capital guipuzcoana para volver a verle casi diez años después y Paco se mostró desconcertado al principio, pues no lo esperaba. “En la cárcel nunca hay sorpresas –me confesaba-. Sabes a qué hora te levantas, a qué hora comes, te avisan si va a venir alguien… Todo está previsto. Recibir una visita sorpresa es una sensación que sólo puedo disfrutar fuera de la cárcel”.

8- Todos en la cárcel saben si eres inocente o culpable. De su experiencia entre rejas destaca el hecho de que la convivencia de 24 horas en un espacio cerrado impide que haya secretos. “En un par de semanas todo el mundo sabe quién es inocente y quién culpable. La forma de comportarse en prisión delata a cualquiera. No hay forma de esconder nada cuando estás día y noche conviviendo con alguien”.

9- La fuerza de la familia. Sus padres, Margot y Manuel, y sus hermanos han dado su vida por sacar al hijo de prisión. En ocasiones han sufrido el desprecio de sus compatriotas, pero no han dejado de luchar por demostrar la inocencia del condenado a muerte. “Me siento en deuda con ellos y con otros buenos amigos. No creo que tenga tiempo en esta vida para agradecer a todos los que han luchado por mi causa”.

Paco, el día de la presentación de su película en San Sebastián

Paco, el día de la presentación de su película en San Sebastián

10- “No quiero ser un parásito”. “En la cárcel no tienes nada propio, nada que hayas ganado tú mismo. Ni tu propia celda. Todo te lo dan, desde la comida hasta la ropa”, afirma Paco. Uno de los sueños que tiene ahora, al obtener permiso para trabajar fuera de prisión, “es poder ganar mi propio dinero, no depender de mis padres o del Estado a los 34 años y poder comprarme una moto o mi propia ropa con lo que yo mismo haya ganado”.

@AntonioOlivié