Venezuela, un país de mentira

30 Abr

Levantarte a las 7:30 de la mañana en un hotel de cuatro estrellas y que tu primera imagen sea una cola de más de 700 metros para comprar alimentos. Esa fue la primera impresión de los tres días que he pasado en Caracas (Venezuela) esta última semana.

Venez11

Caminar cien metros más arriba y ver decenas de personas, a la misma hora, arremolinadas en la puerta de un Farmatodo en busca de medicamentos. Todo un impacto, cuando se llega a una ciudad llena de grandes edificios, testigos de una etapa de prosperidad ya olvidada. Y más cuando has cenado en una terraza como esta:
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No es un efecto óptico, ni la imagen está trucada con Photoshop. El Hotel Pestana de Caracas está muy bien… cuando no cortan la luz. En este atractivo edificio, de 18 plantas, no funcionan los ascensores principales (mantienen uno de servicio) entre 9 de la mañana y 6 de la tarde, ni es posible cargar el móvil, ni tener luz en la habitación durante esas horas. Ni hablamos de encontrar una cerveza o agua fría.

En ese entorno de restricciones energéticas uno se encuentra el centro de la ciudad lleno de eslóganes populistas (‘El corazón del pueblo está con Chávez y Maduro’, ‘La revolución es progreso para el pueblo’…) en lugares públicos, como en la fachada del Banco de Venezuela. Y de las farolas cuelgan carteles con personas sencillas que aparecen como ‘Los amores de Chávez’.

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‘Los amores de Chávez’, en Caracas

Pero lo que define claramente la esquizofrenia de un régimen comunista es el cambio de dinero. Si uno cambia euros o dólares en un puesto oficial del aeropuerto, por ejemplo, recibes una cantidad, que es la mitad de lo que te ofrecen en cualquier comercio. Esta semana, por un euro te daban cualquier producto equivalente a unos 1.200 bolívares en cualquier comercio. Pero el cambio oficial del Banco Central de Venezuela lo sitúa en un tercio, en 433 bolívares. Una verdad oficial que no tiene nada que ver con el precio real, que está en la calle.

Esta economía de mentira provoca, a medio plazo, que muchos negocios colapsen. La última en paralizar su producción ha sido la fábrica de cervezas Polar, la más importante de Venezuela. Un cierre temporal que afecta a 10.000 trabajadores.

@AntonioOlivié

 

 

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